viernes 28 de marzo de 2008

Sin Justicia no existe la democracia ni la libertad.

Anda la piel de toro revuelta estos días, conmocionada e incrédula ante la constatación, una vez más, de que, como ya dijera el que fuera célebre alcalde de Jerez de la Frontera, Pedro Pacheco, "la Justicia es un cachondeo". Resulta que hace dos meses, una niña de 5 años llamada Mari Luz Cortés, desapareció de su barrio en una localidad de Huelva sin dejar rastro. Al cabo de un tiempo apareció, desgraciadamente, muerta y con signos de haber sido asfixiada y golpeada. Poco después, la policía detenía a un tal Santiago del Valle García, de cuya personalidad ya hablaremos más adelante cuando vaya obteniendo más datos. Baste decir por ahora que en función de los vídeos que he podido ver sobre el tipo, desde luego apunta algunos rasgos esquizoides y hasta psicóticos, si bien ello no quita que pueda olerse a verdadera maldad psicopática en este sujeto (Ver video del sujeto). Pero ya hablaremos más tranquilamente del personaje en cuestión.

El caso es que una vez detenido, ha aflorado a la opinión pública que el individuo ya tenía dos condenas judiciales firmes (no recurribles) por haber abusado sexualmente de su propia hija de 5 años, y por haber falsificado pruebas médicas con el objetivo de incriminar a un profesor de gimnasia de haber sido él quien habría violado a la hija del primero. Afortundamente, la Justicia debió aclarar "el pastel" y le condeno por denuncia falsa y falsificación de documentos. En total más de 5 años de prisión... y sin embargo, ahora nos hemos enterado de que el buen señor JAMÁS llegó a pisar la prisión.

Tertulias radiofónicas y televisivas se rasgan las vestiduras preguntándose cómo es posible que ocurra esto en la España del 2008.

Es lamentable la poca profesionalidad que rige en el periodismo español de hoy en día, porque cualquier prospección periodística en el mundo judicial revelaría que esto NO ES una excepción, sino más bien la regla. ¿O es que no estamos hartos de leer noticias sorprendentes sobre personas detenidas que tienen en su historial más de 100, 200 y hasta 300 detenciones y no sé cuantas condenas... y sin embargo ahí andan por la calle delinquiendo?

La Justicia en España jamás ha funcionado... nunca. Históricamente ha sido la institución más anclada en lo peor de nuestra negra tradición de injusticias, inmovilismo y arcaísmo.

Soy partidario de que jueces y fiscales, además por supuesto de someterse a oposiciones donde demuestren sus conocimientos, deberían, tal como ocurre en Estados Unidos, someterse a sufragio popular, puesto que en los ámbitos judiciales habitan con demasiada frecuencia extraños especímenes con una absoluta desconexión con la realidad social, que si hubiera elecciones para elegirles, tengan a buen seguro que no conseguirían ni un sólo voto.

Mantengo que sin una tutela judicial efectiva, sin un sistema judicial que imparta justicia de forma precisa, eficaz y con rapidez... la democracia y la libertad de las personas está en grave limitación.

Como decía Mostesquieu:

"Una injusticia contra un individuo es una amenaza contra toda la sociedad."

miércoles 26 de marzo de 2008

¿Qué es un psicópata?

Si algún sentido tiene realizar este blog, es precisamente el hecho de difundir una serie de conocimientos de una forma simple, actualizada, interactiva y sobre todo, con un lenguaje claro y fácilmente entendible por cualquier persona, incluso por aquellas que no son amigas de la lectura cotidiana. Recuerdo aquellos años de la facultad, cuando estudiaba con gran ilusión la carrera de Psicología, que pronto me di cuenta de una gran diferencia entre los libros de psicología que escribían autores españoles, y los libros que eran traducciones de autores anglosajones, principalmente estadounidenses o británicos.

Los libros de autores españoles normalmente eran farragosos, con estructuras gramaticales y sintácticas complejas y retorcidas que más que perseguir el sano fin de divulgar conocimientos científicos, parecían perseguir el lucimiento literario del autor, que desgraciadamente, no solía brillar por su pericia literaria.

Por contra, leer un libro de autores anglosajones solía ser un placer para el cerebro, dado que la facilidad con que estos autores transmitían sus conocimientos era asombrosa, si la comparábamos con los libros antedichos. Estructuras simples, pero no por ello menos profundas y brillantes en el contenido. Siempre me puse como ejemplos a seguir a estos autores anglosajones, si yo alguna vez tenía algo que escribir. Desgraciadamente, mi deformación literaria empezó desde muy pequeño, y me temo que peco más bien del mismo defecto que critico: me cuesta horrores construir oraciones simples, que transmitan conocimientos certeros, y que al mismo tiempo no me parezcan simplistas. Así que ruego al lector perdone mi impericia a la hora de escribir. En cualquier caso, y en la medida de mis posibilidades, procuraré seguir el ejemplo de mis autores favoritos, todos ellos anglosajones, a la hora de plasmar los conocimientos que deseo.


Y ahora vamos ya a lo que toca: ¿qué es un psicópata?

Un psicópata es una persona, generalmente de género masculino, que ya desde pequeño tiene una grave incapacidad: es incapaz de sentir remordimientos. Es decir: un niño psicópata, si pega una torta a otro niño, y el otro niño rompe a llorar desconsoladamente, el niño psicópata apenas se inmutará internamente. Todo lo más, intentará justificar de alguna manera sorprendentemente verosímil su agresión al adulto que lo interrogue.

Así pues, ya tenemos el primer y más importante rasgo del psicópata: jamás se siente mal por el dolor ajeno. Jamás sufre internamente por el sufrimiento de otros. Jamás pierde el sueño por el hecho de que otra persona esté sufriendo.

Este es el punto más importante que debe usted comprender si quiere aprender a hacer frente a un psicópata cotidiano: usted no le importa lo más mínimo. Ni usted, ni yo, ni nadie.

Siendo éste el punto más importante, es precisamente el que más trabajo cuesta hacer entender al común de los mortales. Por un sin fin de motivos, básicamente ideas irracionales que nos inoculan desde pequeños, tales como que "todos los seres humanos nacen buenos" y es la sociedad quien nos hace "malos", mucha gente piensa que el "fondo" de todos nosotros es un fondo bondadoso, y que sólo es cuestión de madurar como personas.

Las religiones tienen gran culpa en esta concepción del ser humano como algo intrínsecamente "bueno". También ese cine y esa literatura que en la mayoría de las ocasiones está totalmente carente de conexión con la realidad humana. Que un autor literario o un guionista de cine se invente una historia donde al final todo el mundo es bueno... no debe jamás confundirse con la realidad: los seres humanos somos, ante todo, portadores de genes, y nuestros instintos nos llevan a procurar nuestra supervivencia por encima de cualquier otra cosa. En el caso del psicópata, su modo de funcionamiento se explica sencillamente mediante la siguiente oración: el fin siempre justificará los medios.

Ahora bien, como parte de nuestra estrategia instintiva de supervivencia, la evolución, a lo largo de miles de años, ha seleccionado como rasgo adaptativo la solidaridad entre los individuos de un grupo humano. Pero debemos entender que si algo promueve la Naturaleza es la variabilidad genética, y por tanto, junto a una mayoría de personas cuyos genes les permite sentir placer cuando hacen algo bueno por los demás, y les provoca malestar cuando alguien sufre por culpa de ellos, los psicópatas tienen una estructura neuronal muy diferente.

Ellos, los psicópatas, NO sienten placer cuando hacen algo bueno por los demás. Tampoco sienten malestar cuando alguien lo pasa mal por culpa de ellos.

Se han hecho experimentos según los cuales se ha determinado que existen ciertas personas que ante escenas reales de violencia y sufrimiento, ni se inmutan; mientras que una mayoría de personas reaccionan con ansiedad y malestar. Esto se consigue demostrar mediante análisis de las zonas del cerebro que muestran actividad durante las exposiciones a las citadas escenas. También logra analizar la respuesta de una persona midiendo su pulso cardíaco, la conductancia de la piel, la sudoración o la respiración.

Así pues, para empezar a comprender bien a un psicópata, es muy importante conocer y entender las evidencias científicas de que disponemos a día de hoy: el cerebro del psicópata funciona fisiológicamente de forma diferente al resto de personas.

Vayamos con un ejemplo que terminará de hacernos entender esta primera característica básica de la psicopatía.

Como todos los ejemplos que se usan en este blog, son totalmente inventados, si bien reflejan situaciones totalmente reales.

Supongamos que yo tengo un compañero de trabajo que debido a que tiene más estudios que yo, más trabajador que yo, más inteligente que yo, y más experiencia que yo, a pesar de llevar menos tiempo en mi empresa que yo, sin embargo lo ascienden rápidamente y lo nombran jefe de mi sección, pasando yo a ser un subordinado suyo.

Generalmente (salvo que vayamos para santos), nuestro sentimiento inicial hacia esa persona no va a ser precisamente de simpatía. Generalmente sentiremos envidia, desprecio, irritación y en cierto modo, nos alegraríamos de que algo malo le pasase.

Con el paso del tiempo, unos más que otros, lo normal es que el sentimiento de irritación vaya cediendo y nos adaptemos a la nueva situación mal que bien, aceptándola como una etapa más en nuestra vida, lo que no quitaría para que en determinados momentos, nos alegráramos de que a aquel que nos pasó por encima nuestra, le salieran algunas cosas mal.

¿Pero y el psicópata, cómo reaccionaría? Para el psicópata, esa persona se convertiría desde ese mismo instante en ENEMIGO A BATIR. Lo que para la mayoría de la gente sería envidia e irritación, para el psicópata se convertiría en ODIO visceral. Y si a la mayoría de la gente no le importaría demasiado que al nuevo jefe algunas cosas le salieran mal, el psicópata hará todo lo posible para hacerle la vida imposible.

Ahí está la diferencia: el psicópata NO PUEDE SOPORTAR SU FRUSTRACIÓN. Y su frustración SIEMPRE la descargará sobre las personas a su alrededor. Porque el psicópata, y ahí va otro rasgo típico, siempre culpa a los demás de todas sus desgracias y frustraciones.

Suelen empezar culpando a sus padres, pasando por sus hermanos, sus novias, sus jefes, sus esposas y finalmente terminan culpando a sus hijos de todo lo que en la vida les salió mal. Todo el mundo tendrá la culpa siempre... menos ellos... faltaría más.

Pero volvamos al ejemplo anterior para no perdernos demasiado (uno de mis clásicos defectos... irme por los cerros de Úbeda como usted se descuide).

Decíamos que el psicópata NO PUEDE soportar la frustración y convierte sentimientos que todos sentimos en determinados momentos como la envidia, la irritación, el desprecio... en ODIO A MUERTE. Y a partir de ese momento, el psicópata ideará estrategias para tratar de desprestigiar, dañar, acosar y derribar al que él considera su enemigo.

Así pues, no es que el psicópata se alegre de que a su nuevo jefe algunas cosas le salgan mal... el psicópata procurará con sus acciones que la vida de su jefe vaya al desastre y si finalmente consigue hundirlo, no sentirá el más mínimo sentimiento de pena, todo lo contrario, brindará en su casa por una nueva víctima abatida... y se preparará para la próxima.

¿Cree usted que cuando un escorpión pica a su presa y la mata siente remordimiento? Trate de ver a un psicópata como un frío escorpión que cuando pica, sólo espera que el veneno sea efectivo.

Sólo de esta forma usted estará vacunado contras sus estrategias de engaño y simulación de sentimientos, que es la forma que usan los psicópatas cuando ven que sus víctimas son duras de abatir por las malas. Como norma básica aplique el siguiente principio:


No me importa ni como aparentas sentirte ni todas las palabras que me dices... lo único que me importa es LO QUE HACES.



Si usted comprende y aplica en su vida diaria este simple principio racional, usted ya estará vacunado contra el primer veneno más usual que suelen usar los psicópatas con sus víctimas: la simulación de sentimientos, sentimientos de los cuales carecen por completo.

martes 25 de marzo de 2008

¿Por qué este blog?

"The only thing necessary for the triumph of evil, is for good men to do nothing"

"La única cosa necesaria para el triunfo del mal, es que las buenas personas no hagan nada"


(Atribuido a Edmund Burke)


Desde que tengo recuerdos, siempre me veo con un libro entre las manos. Es por ello que también desde muy pequeño me gustaba escribir y expresar de tal manera todos esos pensamientos que fluían en mi cerebro. Con los años, sin embargo, decidí que sólo debía escribir cuando tuviera algo útil que comunicar, sobre todo teniendo en cuenta que tampoco es mi mejor virtud el expresar con la suficiente soltura, claridad y sencillez las ideas que deseo.

Es el caso hoy día, muchos años después de no haber escrito prácticamente nada, que he decidido iniciar este espacio en Internet, de cuya continuidad no puedo dar garantía. Mi vida personal es demasiado complicada como para asegurar nada más allá de que mañana desayunaré cereales con leche de soja. Aparte de eso, poca cosa más puedo garantizar.

Hace mucho años que tanto en mi consulta privada de psicología, como en mis conversaciones con amistades, trato de explicar qué es un psicópata cotidiano, y cómo de importante es la influencia en la vida de todos nosotros, sin excepción, que estos sujetos tienen. El mayor aliado de la psicopatía es, como no podía ser de otra manera, la ignorancia. Lo diré con palabras sencillas, yendo al grano, y con un ejemplo imaginario que hará que muchos lo comprendan a la primera:

Una madre llora en la tienda de la esquina mientras espera su turno para hacer la compra. Una vecina se percata de ello, se le acerca y le dice:

- VECINA: ¿Qué te pasa, mujer? ¿Por qué lloras?
- MADRE: Pues ya te imaginas... mi hijo que otra vez debe estar nervioso y me ha insultado, a mí y a su padre... pero no veas qué insultos. Ha cogido el barco en miniatura de adorno que su padre estaba haciendo todos estos meses atrás, y lo ha estampado contra el suelo, haciéndolo añicos.
- VECINA: Pobre hombre... lo que lleva aguantado a vuestro hijo...
- MADRE: Pues sí... pero lo peor es que nos ha vuelto a amenazar a los dos con matarnos. Fríamente, se ha plantado en el salón, pisando los restos del barco de su padre, le ha mirado fijamente y le ha dicho que el día menos pensado le va a cortar los frenos del coche o simplemente lo va a tirar por la ventana... y a mí detrás.
- VECINA: Vaya por Dios... es que desde luego, vuestro hijo éste tiene un carácter que vaya tela.
- MADRE: Sí, la verdad que desde pequeño siempre ha tenido mucho carácter. Pero en el fondo es buena persona, y yo sé que quiere mucho a su padre... es que también el pobre está pasando una mala racha. A ver si encuentra trabajo otra vez, y ya se pone mejor, porque así me va a matar a disgustos al padre y a mí.


====================================================


Seguro que más de uno, al leer este diálogo ficticio, sin embargo ha recordado alguna escena similar en alguna etapa de su vida... ¿verdad?

La ignorancia a la que antes me refería se pone de manifiesto, básicamente, en el momento en que toda la explicación que se les ocurre dar es que el hijo "tiene mucho carácter". Pues no. No es una cuestión de tener mucho o poco carácter. En esa escena imaginaria estamos describiendo una conducta típica donde un psicópata amedrenta a sus padres. Así es... estamos hablando de PSICOPATÍA.

Y para terminar la presentación de este blog sobre psicópatas, quiero darles un dato que JAMÁS deben pasar por alto: cuando un psicópata amenaza de muerte, no tengan la menor duda de que si estuvieran totalmente seguros de que de cumplir las amenazas quedarían impunes, la llevarían a cabo. Pero generalmente no suelen hacerlo por una razón muy sencilla: el psicópata distingue perfectamente entre hacer daño y no hacerlo, y distingue perfectamente entre aquello que a él le puede hacer daño y lo que no tendrá consecuencias para él. Un psicópata NO ES, necesariamente, un psicótico. Tiene los pies en el suelo y sabe el terreno que pisa. Son expertos en el terreno en el que se mueven... y son expertos en infundir terror a quienes le rodean. Y si consideran que algunas de las piezas (perdón, quería decir personas) a su alrededor les estorba... no dudan en acabar con ellas de la forma más cómoda y menos arriesgada.

Si estás contemplando un paisaje al borde de un precipicio... procura no hacerlo jamás junto a un psicópata: si tu desaparición le supusiera un beneficio claro, o le eliminase algún obstáculo para conseguir un fin, generalmente dinero o poder, no dudes que en su cerebro aparecería claramente la idea de empujarte y luego decir que te habrías resbalado... simulando gran pena y congojo por tu muerte. Más no dudes en absoluto que en su conciencia no existiría el más remoto atisbo de culpa, pena o remordimiento, porque básicamente eso es lo que define a un psicópata: la ausencia real y total de remordimientos por el daño que causan a las demás personas. Eso sí, muchos psicópatas se convierten en auténticos actores que APRENDEN a SIMULAR cualquier sentimiento, si consideran que ello les reportará beneficios.

Así pues, si no te empujara, es o bien porque no tendría claro que tu muerte supusiera un beneficio para él, o bien porque no está seguro de salir indemne de ese homicidio.

Cuando no hay ley, el psicópata mata. Así ocurre en tiempos de guerra, donde los psicópatas se convierten en eficaces líderes de batallones o ejércitos que siembran la muerte y destrucción a su paso.

¿Por qué debemos inquietarnos ante el fenómeno del psicópata? Muy sencillo: porque puede estar seguro de que cerca de usted hay uno o varios, en función del número de personas con que usted se relacione cotidianamente. Según ciertos estudios, se estima que hay uno o dos psicópatas por cada 100 personas. Mi estadística particular sería algo más alta. Yo diría que podríamos encontrar personalidades claramente psicopáticas cada 30 o 40 personas, especialmente en el género masculino, aunque no faltan buenos ejemplares entre el género femenino, si bien, en mi experiencia personal, las mujeres psicópatas, suelen tener claros rasgos de tipo masculino... algo que no deja de ser francamente interesante.

Con el tiempo que no tengo y con la paciencia que he aprendido a tener, iré desgranando, paso a paso, las distintas perspectivas útiles que podemos abordar en el tema de los psicópatas. Desplegaré la más exhaustiva descripción de sus rasgos, para que usted pueda identificarlos lo más certeramente posible... o incluso autodiagnosticarse, en caso de ser usted uno de ellos. Daré herramientas a las buenas personas, afortunadamente, el 90% de los seres humanos, para que puedan defenderse y contraatacar de forma contundente y eficaz a los psicópatas que sufren y sufrirán en sus vidas. Explicaré con la mayora claridad posible por qué los psicóbiólogos no consideramos a los psicópatas personas enfermas, sino personas con una "forma de ser" muy definida. Por supuesto, exploraremos lo que dicen otros autores sobre el tema en cuestión y abordaremos también las posibles soluciones a nivel político y social. Y, cómo no, estoy seguro de que uno de los apartados que más interés levantará será el análisis de personajes públicos para detectar en ellos rasgos psicopáticos.

Suele ser común referirse a personajes históricos como Hitler o Stalin cuando hablamos de psicópatas célebres. También suele ser típico hablar, como decía al principio, de asesinos en serie como Ted Bundy. Sin embargo, teniendo en cuenta que las estimaciones más "optimistas" cifran que por cada 100 personas, tenemos a un psicópata, esto quiere decir que en el mundo deben habitar, como mínimo, unos 70 millones de psicópatas. Si nos fijamos en España, con una población de 45 millones en 2008, podríamos estar hablando, como mínimo, de medio millón de psicópatas repartidos por el solar patrio. ¿De veras piensa usted que entre ese medio millón de psicópatas no se encuentran algunos personajes de todos conocidos en el mundo de la política?

Piense que si precisamente hay un lugar donde los psicópatas se encuentran a sus anchas, es precisamente en la política, lugar donde la mentira, la simulación, la traición, la utilización de las personas, la ausencia de valores, la ambición de poder y dinero, el cultivo del ego y la hipocresía hacen de tal actividad uno de los lugares favoritos de todo psicópata que se precie.

Así pues, aunque aún no tengo decidido cómo hacerlo, alguna forma encontraré de "poner en la picota" a ciertos personajes de relevancia política, describir con ejemplos reales sus conductas, y luego compararlas simplemente con los manuales de diagnóstico que los psicólogos solemos utilizar, tales como el DSM-IV o la CIE-10.

De momento le contestaré a la pregunta que usted se está haciendo: la respuesta es SÍ. Así es, tenemos a más de un psicópata en el Poder. Dejémoslo de momento ahí... hay que dar tiempo a que el organismo pertinente pinche mis teléfonos. ;-)

"El mayor número de los males que sufre el hombre proviene del hombre mismo."

(Cayo Plinio, siglo I)